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El Diario de Cantabria

Niegan saber nada de un paquete con droga que llegó desde Paraguay

El primo discapacitado del acusado señaló ayer que ninguno de los dos sabía nada de ese envío y que en su declaración ante la Guardia Civil se puso «nervioso» y, por ello, se «inventó» que era de su primo

Niegan saber nada de un paquete con droga que llegó desde Paraguay

El hombre discapacitado cuyo primo está acusado de importar un paquete con droga desde Paraguay a su nombre aseguró ayer que ninguno de los dos sabía nada de ese envío y que en su declaración ante la Guardia Civil se puso «nervioso» y, por ello, se «inventó» que era de su primo. Así lo manifestó ayer en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Cantabria, que quedó visto para sentencia y en el que el fiscal ha mantenido su petición de pena de seis años de prisión para el acusado, mientras que la defensa ha reclamado su absolución.

El hombre, primo del acusado y que tiene una discapacidad intelectual del 65%, señaló que «no es verdad» lo que les dijo a los agentes. «Todo era mentira», afirmó a preguntas del fiscal, que ha considerado que con ello trata de exculpar al acusado.

Según figura en los autos y ha recordado el fiscal, manifestó a los guardias civiles que el paquete con folios impregnados en cocaína lo había pedido su primo y que éste le había dicho que, cuando llegara, no dijese nada a nadie, lo guardase en el armario y que, a cambio, le regalaría unos juegos para la vídeo consola. 

Pero en la vista en la Sección Tercera de la Audiencia señaló que, cuando le llevaron al cuartel y le empezaron a hacer preguntas, se quedó «bloqueado» y apuntó a su primo como la persona que había pedido ese paquete «como podía haber dicho el nombre de otra persona». «No sé nada de ese paquete, ni yo ni primo ni nadie», apostilló.

Igualmente se manifestó el acusado, quien dijo que «no sabía nada de nada» de ese paquete porque él no lo había pedido a pesar de que se le acuse de haberlo hecho y de utilizar a su primo discapacitado para su recepción.

Además, el remitente y la dirección de aquel paquete, que fue localizado el 30 de enero de 2015 por la Guardia Civil en el aeropuerto de Madrid-Barajas autorizando su entrega vigilada, no se correspondía realmente con la vivienda en la que residen, porque estaba mal el piso, ni con el nombre del primo discapacitado, que también estaba «equivocado».

Así lo puso de manifiesto en varias ocasiones el abogado defensor y lo reconoció uno de los guardias civiles que participó en la entrega vigilada del paquete, que señaló que, antes de proceder a esa entrega, tuvieron que hacer diferentes pesquisas para determinar «quién podría ser el destinatario final real» del paquete.

El padre del acusado y tío del discapacitado estaba presente en el momento de aquella entrega y aseguró que tanto él como su sobrino eran reticentes a recoger el paquete porque «no sabíamos que era». «Queríamos tocarlo, ver que era... pero nos decían que hasta que no firmase el recibí no se podía», explicó. Ante ello, indicó que su sobrino lo firmó e inmediatamente los presuntos repartidores sacaron sus placas y le dijeron que estaba detenido por un delito contra la salud pública y que tenía que ir con ellos al cuartel.

Una vez allí, los agentes le empezaron a hacer preguntas y «poco a poco nos percatamos de su deficiencia, bastante aguda», por lo que se pidió la presencia de su madre para tomarle declaración, así como de una abogada de oficio.

En este punto, el abogado defensor ha cuestionado que la base de la acusación del fiscal es que el hombre con discapacidad señaló a su cliente como receptor final del paquete y que esto «lo dijo cuando no estaban aún ni su madre ni la abogada y cuando todavía no le había leído sus derechos».

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