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El Diario de Cantabria

"VALOR DE LA MEMORIA"

Un hombre de 88 años gana el certamen de relatos

La alcaldesa ha ensalzado en la entrega de premios el "valor de la memoria" de los mayores y ha animado a preservar sus historias.

Entrega del certamen de relatos 'El valor de lo vivido'.
Entrega del certamen de relatos 'El valor de lo vivido'.
Un hombre de 88 años gana el certamen de relatos

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha entregado los premios del certamnen de relatos 'El valor de lo vivido', que ha ganado Jesús González González, de 88 años, con un texto titulado 'A yerba', en el que evoca las tareas propias del ámbito rural.

Este certamen busca promover la participación de las personas mayores en una actividad que estimule las funciones cognitivas relacionadas con la memoria, a través de la rememoración de experiencias vividas y su plasmación escrita en un formato de relatos.

En el caso del ganador del concurso, fue su hijo Álvaro el encargado ded recoger este primer premio, dotado con 500 euros, según ha explicado el Ayuntamiento de Santander.

El segundo premio, de 300 euros, ha recaído en María Elena Oliva Gómez (74 años) que, con su relato 'Que venga la rubia' rememora la historia del siglo XX en la que los países, a través de las familias, se solidarizaban entre sí ante las devastadoras epopeyas europeas, compartiendo los mismos valores en diferentes contextos: la solidaridad, la cooperación, el cariño para compartir lo que se tiene en situaciones difíciles o el cuidado a los más pequeños.

En tercer lugar, con un premio dotado con 200 euros, ha quedado Nieves Neches Olaso (66 años) por 'Inocencia perdida', que narra las vivencias de unas niñas en un internado, que se pueden superponer a las de otros muchos niños y jóvenes que tuvieron que trasladarse de sus hogares para recibir formación en centros escolares con internado.

Con este certamen se pretende que las personas mayores de 65 años, a través de sus vivencias, realicen un ejercicio mental de rememoración de los hechos pasados, lo que conlleva una serie de actividades cerebrales, así como a la utilización de un proceso de atención que se une a la búsqueda de palabras y expresiones, y al ejercicio psicomotor de la escritura y de la lectura.

"Algo tan sencillo como rememorar experiencias pasadas tiene unas connotaciones emocionales muy importantes para las personas", ha explicado la alcaldesa de Santander, Gema Igual, que ha resaltado que en este proceso se trabaja el lenguaje, la capacidad social para rememorar y transmitir mediante el lenguaje un saber y una experiencia cargada de datos sociales asociados que suponen una riqueza no solo para la persona que recuerda sino para todos los demás.

Igual ha ensalzado el "valor de la memoria" de las personas mayores y ha abogado por preservarla porque, según ha dicho, "sus recuerdos y sus historias componen, pieza a pieza, la identidad colectiva de nuestra ciudad".

SE RECOGERÁ EN UN LIBRO LOS TEXTOS PREMIADOS EN LAS EDICIONES CELEBRADAS

La regidora santanderina ha adelantado que este año, en el que se celebra la décima edición de este certamen, el Ayuntamiento tiene previsto editar una publicación que recoja los tres relatos premiados en cada uno de los concursos celebrados hasta el momento.

En la edición de este año, los participantes han recordado algunas vivencias de la guerra, pero sobre todo experiencias personales y familiares de la infancia y la juventud, que han supuesto una marca personal para cada uno de ellos.

Los tres ganadores son relatos muy diferentes, el primero vivido en un ámbito rural, el segundo urbano y el tercero con las vivencias de unas niñas en un internado irlandés.

Según el Ayuntamiento, cada uno expresa vivencias, valores y lenguajes diferentes, pero sobre todo han permitido por un lado a sus autores y por otro a los lectores, especialmente al jurado, "situarse ante otros tiempos diferentes, emotivos y muy ricos en valores".

Respecto al texto ganador, se ha destacado que acerca un lenguaje que se va perdiendo y en el que actividades como "picar el dalle" o "sacar la pizarra de la colodra" no son conocidas por los niños. Lo mismo ocurre con expresiones como "rabear el carro junto a la jacina" o como el "boquerón del pajar".
 

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