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El Diario de Cantabria

Ciriego tendrá jardín para esparcir cenizas y nuevos columbarios

El Ayuntamiento restaurará los panteones de las familias Pardo y Menéndez Pelayo, que han pasado a ser de propiedad municipal

Cementerio de Ciriego, Santander. /E.P.
Cementerio de Ciriego, Santander. /E.P.
Ciriego tendrá jardín para esparcir cenizas y nuevos columbarios

El Ayuntamiento de Santander y la Sociedad Cementerio Jardín dotarán a Ciriego de un jardín para el esparcimiento de cenizas, construirán una nueva nave de columbarios y restaurarán los panteones de las familias Pardo y Menéndez Pelayo, que han pasado a ser de propiedad municipal al finalizar las concesiones que existían sobre ellos.

Así lo ha anunciado la concejala de Economía y vicepresidenta de la sociedad Cementerio Jardín, Ana González Pescador, al dar cuenta de los acuerdos adoptados en la última reunión del Consejo de Administración de la empresa, en la que también se aprobaron las cuentas de 2017 y se analizaron las próximas actuaciones que se van a acometer en el recinto.

Respecto a la restauración de ambos panteones, el Ayuntamiento ha explicado que se trata de dos muestras "destacadas" del patrimonio funerario del camposanto santanderino y ha defendido que su rehabilitación supondrá "seguir avanzando en el proceso de recuperación y puesta en valor de la historia y la riqueza arquitectónica y artística que atesora el cementerio de Ciriego".

En el caso del panteón de la familia Menéndez Pelayo, la restauración se acometerá con cargo al presupuesto participativo, ya que fue uno de los proyectos presentados a esta iniciativa municipal.

La construcción se levanta sobre una parcela adquirida por Marcelino Menéndez Pelayo en 1899 y fue diseñada por Valentín Ramón Lavín Casalís, arquitecto municipal entre los años 1892 y 1929 y autor también de otros trabajos en la ciudad como el monumento a las víctimas del vapor Cabo Machichaco, el Parque de Bomberos Municipal, el Hotel Roma o la torre de la iglesia de los Padres Jesuitas.

Se trata de una tumba de planta rectangular, muy sencilla en cuanto a su estructura y función, con una cripta ejecutada en piedra, sellada por una plancha metálica y adornada por cruz. El monumento está realizado en piedra, mármol y hierro.

En el panteón reposaron los restos de Marcelino Menéndez Pelayo hasta su traslado a la Catedral de Santander en el año 1956. Y también fueron enterrados en él su hermano Enrique Menéndez Pelayo, licenciado en medicina y también escritor de poesía, novela y teatro, y la esposa de éste, María Echarte.

Por lo que respecta al panteón de la familia Pardo, diseñado por el arquitecto Javier González Riancho y decorado con pinturas de Gerardo Alvear, será la sociedad Cementerio Jardín la que se haga cargo de su recuperación.

González Pescador ha resaltado que se trata de una edificación de 1917, cuyo constructor fue Diego Casanueva, realizada con piedra de Escobedo, ladrillo, mármol, bronce, cobre, cerámica y pintura.

Considerada una de las obras arquitectónicas de mayor entidad del cementerio santanderino, el panteón de Adolfo Pardo se levanta sobre un podio salvado por seis escaleras realizadas en piedra de Escobedo.

El estilo de la construcción es neorrománico-bizantino (única muestra de este tipo en Ciriego), con abundante decoración en los capiteles y una cubierta con bóvedas de medio punto y una cúpula central sobre el crucero decorada con coloridos mosaicos en el exterior y con pinturas al fresco de Gerardo Alvear en su interior.

La próxima recuperación de estos dos panteones sucede a otras intervenciones realizadas en el cementerio como la reciente restauración del panteón de la Familia Uzcudun o las iniciativas y jornadas dirigidas a la difusión de su patrimonio.

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