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El Diario de Cantabria

BALONMANO

El fortín se mantiene en pie

  • El DS Blendio suma un nuevo punto en La Albericia tras un apretado partido que ninguno de los dos equipos fue capaz de romper
  • Tras ir por delante buena parte del segundo tiempo, los cántabros acabaron dando por bueno el empate
Un jugador del Sinfín trata de superar la defensa rival. / José Ramón
Un jugador del Sinfín trata de superar la defensa rival. / José Ramón
El fortín se mantiene en pie

ictorias consecutivas en casa, pero sigue en pie. Y eso es importante. De Santander sigue sin escaparse nadie con todo el botín desde hace mucho tiempo y mantener esa tendencia transmite una fiabilidad fundamental para seguir andando con paso firme por la categoría. A nadie en el pabellón le supo a poco el punto amarrado ayer porque, apenas un puñado de segundos antes de que sonara el bocinazo final, el partido parecía perdido. No pararon los hombres de negro de dar vueltas en el carrusel en el que se convirtió el último tercio de encuentro, cuando la historia pasó de parecer ganada a perdida para, finalmente, terminar empatando. Ni tan mal.

El encuentro terminó con un golpe franco botado por Anaitasuna con dos segundos sólo por jugarse. Era una situación más complicada de controlar de lo que puede parecer y, de hecho, el equipo navarro consiguió lanzar entre palos con cierta claridad, pero ahí apareció uno de los grandes nombres de la noche, que fue Jorge Villamarín, un portero que se fue a casa con once paradas y resultando fundamental para que el conjunto cántabro se mantuviera en partido en todo momento.

Fue un envite de estrecheces. Apenas corrió el aire. Las defensas fueron mejores en el primer tiempo y los ataques lo fueron en el segundo. Durante esos segundos treinta minutos, se produjo un intercambio de goles convertido en moneda al aire. En cuanto uno fallara, la tortilla podría dar la vuelta completamente. Y es lo que le sucedió al equipo santanderino, que mandó en el luminoso durante la mayor parte del tiempo de ese segundo periodo pero sin conseguir abrir brecha. Nadie lo hizo porque los dos avanzaron sobre el cronómetro metidos en un ascensor. La máxima ventaja de los hombre de negro no fue más allá de los dos goles (22-20 y 24-22) pero ambas menos qu un pestañear de ojos. Lo que tarda el balón de ir de lado a lado de la cancha. Toco sufrir y, en cuanto el DS Blendio no acertó con su ataque, cambiaron las tornas. Y hubo que sudar para terminar arañando un punto que parecía irse al garete cuando Dimitrievski falló un penalti a falta de sólo minuto y medio para el final y marchando uno por debajo.

No comenzó atinado el DS Blendio, a quien dos pérdidas, una mala selección de tiro de Torriko, la exclusión de Ángel Iglesias y tres penaltis en contra en ocho minutos, de los que dos fueron gol, le obligaron a ir a remolque durante los primeros compases del envite con desventajas de dos y hasta tres goles (3-6). Tanto es así, que no consiguió su primera renta hasta el 8-7 una vez que se superaron los primeros veinte de juego. Fue un gol peculiar, fabricado y finiquitado por Alberto Pla, que había entrado por un desentonado Torriko, al robar un balón frente a su área y, al estar el rival con uno menos y sin nadie bajo palos, él mismo lanzó desde la otra punta de la cancha enviando la pelota por bajo, como si avanzara por los carriles de un tren sobre el parqué directo a la portería.

Aquello fue el 8-7. Antes de ponerse por delante, hubo que empatar y ese gol fue importante. Fue el primero de Jorge Silva después de haber comenzado estrellándose con Bols, el portero con el que empezó a jugar Anaitasuna. No se vino abajo, siguió empeñado en dar al equipo lo que reclama de él en ataque y rompió la dinámica al recibir una enorme asistencia de Valles en pleno salto que convirtió en gol antes de tocar tierra. Fue un gol que provocó la ovación de la grada (cada vez va más gente al pabellón) no sólo por la importancia de lo que significaba, sino también por su bella ejecución.

Jorge Silva terminó siendo una pieza clave para su equipo y, sobre todo, para mantener el ritmo anotador que impuso Anaitasuna en el segundo tiempo, cuando agradeció la entrada en el partido de Nantes y siguió haciendo daño con su pivote. Tras marcar su primer gol y ser seguidamente excluido, se quedó a descansar en el banco y no apareció hasta la reanudación. Entonces, de nuevo comenzó con mal pie y perdiendo sus duelos con el guardameta, que ya era Eduardo Salazar. Le detuvo las dos primeras pero el portugués, herido en su orgullo, insistió e insistió lanzando incluso dos veces en una jugada hasta anotar. Y a partir de ahí ya no le paró nadie. Marcó casi cinco consecutivos y, cuando no apareció su zurda, lo hizo un Herrero Lon sin fallo. Pasan los años y sigue siendo igual de bueno.

La mala dinámica con la que había entrado el DS Blendio al partido la cortó Villamarín, que entró al partido a lo grande deteniendo una pena máxima. Acabó el primer tiempo con cinco intervenciones y el partido con once. Fue clave. Reñones le mantuvo en todo momento sobre la pista dando entrada a Salvarrey sólo para probar fortuna con un penalti. Fue el ayer portero del equipo santanderino quien ayudó a impulsar el trabajo defensivo de los suyos, que rayó a un gran nivel en los primeros treinta minutos. De hecho, hasta el descanso se mantuvo la contienda en guarismos cortos y ahí se mueven bien los hombres de negro. 

Preocupó la segunda exclusión de Diego Muñiz cuando aún faltaban 34 minutos para el final. Quizá eso tuvo algo que ver para que el partido pasara a ser, con el paso de los minutos, un intercambio de metralla que obligó a ambos equipos a jugar a la ruleta rusa. Y no murió nadie. Hubo premios y regalos para todos, así que todos contentos. Los aficionados y los jugadores locales se fueron con una sonrisa por ese punto conquistado en los últimos instantes y olvidando que habían entrado a los cinco últimos minutos ganando por dos (24-22). Sin embargo, a partir de ahí se atascó. Anaitasuna, en busca del último asidero al que aferrarse, cambió de portero y la apuesta fue buena porque pasó a ponerse por delante 25-26.

Con el de ayer, son ya trece los puntos que tiene el DS Blendio a falta todavía de dos partidos para terminar la primera vuelta. Son los mismos con los que llegó al ecuador en su debut en la máxima categoría pero quiere más porque siempre quiere más. Le quedan Ademar y Granollers, que suenan a mucho pero este año no hay partidos imposibles. Menos aún, cuando el fortín se mantiene en pie.

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