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El Diario de Cantabria

BALONMANO

Una derrota que alimenta

Los jugadores del Sinfín volvieron a demostrar el miércoles que nunca bajan los brazos aunque todo un Granollers coja una renta de cinco goles. A punto estuvieron de dar la campanada.

Los jugadores del Sinfín, cabizbajos tras la inesperada derrota final. / J.R.
Los jugadores del Sinfín, cabizbajos tras la inesperada derrota final. / J.R.
Una derrota que alimenta

A los aficionados que habitualmente acuden al pabellón de La Albericia a ver los partidos del Sinfín no les cogió por sorpresa. Tienen claro que sus jugadores no bajan nunca los brazos. No acostumbran a rendirse, a replegar velas y guardar esfuerzos para el siguiente partido cuando ven que la cosa se pone cuesta arriba. El mensaje que les llega desde el banquillo nunca es ese pero tampoco está en el ADN de un grupo de jugadores que nunca decepciona. Es un estado natural que les ha dado mucho puntos y que a punto estuvo el pasado miércoles de servir para protagonizar no sólo la gran sorpresa de la jornada, sino una de las más grandes de la temporada.

El Sinfín recibió en La Albericia al Granollers, que es uno de los grandes de la liga Asobal. De hecho, esta temporada se estaba mostrando especialmente inspirado, ya que, tras perder el primer partido liguero ante el intratable Barcelona, había sumado dos puntos en cada una de las cinco jornadas siguientes que había disputado antes de visitar Santander. Y con cierta solvencia, además. Es algo que fue camino de repetir en tierras cántabras tras lo visto en el primer tiempo y en buena parte del segundo. Adquirió rentas más o menos cómodas de hasta cinco goles que no le permitieron quedarse dormido porque delante tenía a un equipo que no sólo no bajó los brazos y admitió la superioridad del rival, sino que a punto estuvo de robar un empate a la lógica establecida.

El Sinfín remontó cinco goles y dibujó el empate en el luminoso cuando parecía no haber tiempo para mucho más. Óscar Río se levantó y anotó un gol que dibujó en el luminoso un empate a 26 que echó abajo el pabellón. Es difícil mantener la concentración y el saber estar cuando un equipo le remonta cinco goles al Granollers y le empata cuando quedan apenas media docena de segundos, por lo que fue en ese momento cuando se notaron las tablas del conjunto catalán para reaccionar de manera rápida y sorprender al equipo santanderino con un lanzamiento desde los once metros que cogió con el pie cambiado a los hombres de negro. El gozo de un instante antes se convirtió en un pozo en un abrir y cerrar de ojos.

Lo cierto es que lo vivido el miércoles en La Albericia se puede definir como una de esas derrotas románticas y hermosas. Morir en la orilla, reza el tópico. Fue, sin duda, una derrota de las que alimentan y de las que dejan claro al colectivo que va por el buen camino y que sólo queda insistir. Ahora, el equipo cántabro dispone de semana y media para preparar el siguiente partido liguero, que se antoja importante para no verse sumido en el pozo clasificatorio y acumular demasiadas semanas sin marcar. Los hombres de Reñones viajarán hasta Guadalajara para medirse al cuadro manchego, que tiene seis puntos y este fin de semana juega en la cancha del Villa de Aranda.

El Sinfín necesita traer un resultado positivo de Guadalajara porque es consciente de que el siguiente partido en casa será todavía más complicado que el del pasado miércoles. Será el intratable Barcelona quien visite La Albericia, un rival ante el que hay poco que hacer. Con todo, los hombres de negro a buen seguro que pelearán cada balón como si sus opciones de victoria estuvieran intactas. Contra el Granollers estuvieron a punto de terminar bien una historia que ya se advirtió en la primera jornada liguera, cuando el equipo santanderino también se midió contra uno de los grandes, como fue el Ademar. Entonces, el equipo leonés también abrió una brecha de cinco goles mediado el primer tiempo que no hizo que los cántabros bajaran los brazos. Al contrario. Fueron capaces de mantener esa desventaja durante todo el segundo tiempo y, si no pudieron ir más allá, fue porque aquel día estaban mermados por la baja de Herrero Lon, lo que limitó su faceta ofensiva.

Ahora, tras un inicio de campeonato alternando diferentes ausencias (el propio Lon, Amarelle o Makaria), Reñones ya puede contar con todos sus hombres. El portero rumano ya ha dejado claro que ha olvidado sus problemas en el hombro y el miércoles firmó un buen partido que terminó con 16 paradas sin las cuales no se puede nunca soñar con dar la cara ante un equipo como el Granollers. Desde ayer, todos preparan ya ese encuentro que se antoja vital ante el Guadalajara del sábado día 22.

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