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El Diario de Cantabria

JAPÓN VINO

El vino se abre paso en el país del sake

En un país tradicionalmente arraigado a licores propios como el sake, cada vez más japoneses optan por acompañar sus comidas con una copa de vino, una bebida que se abre paso en el mercado nipón.

El vino se abre paso en el país del sake

"Cada día nos visitan amantes del vino de todo el país, y también tenemos muchos clientes de Asia y del resto del mundo", explica Ayana Misawa, enóloga de la empresa Grace Wine, que fabrica y vende vino desde hace más de un siglo.

La caída del consumo de alcohol es una realidad en el país asiático, donde la cerveza y los licores nacionales -sake, shochu y chuhi- pierden adeptos cada año.

En este contexto, un informe del fabricante japonés de bebidas Kirin este año situó en más de un tercio el incremento del consumo de vino en la última década, según datos del año fiscal 2016-2017.

En total, los japoneses bebieron 352.492 kilolitros de vino en 2016, un 35,1 % más que en 2016, cuando la cifra se situaba en 228.645 kilolitros.

La diversificación de la dieta, los cambios en el estilo de vida y el fuerte desarrollo de la economía en el último medio siglo son algunos de los factores que contribuyen a este crecimiento.

Solo en 2017 se concedieron licencias para hacer vino a 39 empresas japonesas, según datos de la Agencia Tributaria Nacional, demostrando que el interés de los consumidores ha activado también a los fabricantes, que produjeron 96.317 kilolitros en 2016.

Sin embargo, del total de ventas solo el 30,7 % corresponde a producción nacional, siendo la mayoría del vino que se consume importado de otros países (69,3 %).

"Muchas personas se preocupan por la identidad pérdida del vino japonés", explica Yoko Obara, científica y educadora en vino, y precisa: "Todavía hay muchos vinos pseudojaponeses que están hechos a partir de ingredientes importados".

El creciente interés por esta bebida llevó al Gobierno nipón a crear una norma para el etiquetado, con el fin controlar el lugar de origen de los vinos y evitar la confusión de los compradores.

El pasado 30 de octubre entró en vigor la nueva regulación que distingue tres categorías de vino en su etiqueta: de importación, de producción nacional o de Japón, es decir, cien por cien nipón.

Se trata de una medida que busca proteger los vinos autóctonos, distinguiéndolos de los híbridos, y a su vez animar a los fabricantes a no mezclar su producción con el vino importado a granel.

La prefectura de Yamanashi, al oeste de Tokio, es considerada la cuna del vino nipón. En esta región de viñedos se fabrica mayoritariamente el Koshu, un vino blanco cultivado a partir de uva puramente japonesa.

Koshu es una alternativa para los consumidores japoneses reacios a probar el vino extranjero y se ha convertido en una opción "muy popular", especialmente entre la gente mayor, ya que cree es una bebida "segura", más asequible y que se adapta a su comida.

Aun así, los vinos europeos y los procedentes del Australia y América siguen siendo los más vendidos, por su buena relación calidad-precio. Entre todos ellos, los chilenos son los más vendidos: una de cada tres botellas que se importan viene del país sudamericano. .

Misawa, cuya compañía está especializada en variedades totalmente japonesas, precisa que el vino fabricado en suelo nipón "no es un vino barato, porque la mano de obra y el terreno son muy caros".

El acuerdo de libre comercio firmado entre Japón y la Unión Europea el pasado julio eliminará las tarifas para todos los licores, incluido el vino, reduciendo así los costes de importación y exportación entre ambas regiones.

Esto supondrá un "gran desafío" para el mercado nacional, explica Misawa, porque los productores nipones tendrán que competir con "los populares vinos franceses, españoles e italianos, que aprovecharán para promocionarse" en Japón.

Asimismo, y aunque es pronto para determinar sus consecuencias, los expertos auguran que este acuerdo comercial impulsará aún más el consumo de vino en Japón.

"Es bueno que la industria del vino cobre importancia", concluye Misawa, y añade: "Si Japón consume más vino, será muy bueno para nosotros".

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