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El Diario de Cantabria

ARTE

Okuda llena de "color y vida" un colegio para cumplir el sueño de una niña

Con la ayuda de su inseparable bote de pintura, Okuda ha cumplido el sueño de una niña de Santander que deseaba ver lleno de "color y vida" su colegio, que ha recaudado el dinero necesario para acometer la actuación gracias a una iniciativa de financiación popular con 'crowfunding'.

El artista cántabro Óscar San Miguel, Okuda, ha cumplido el sueño de una niña. / Pedro Puente Hoyos
El artista cántabro Óscar San Miguel, Okuda, ha cumplido el sueño de una niña. / Pedro Puente Hoyos
Okuda llena de "color y vida" un colegio para cumplir el sueño de una niña

En sólo cinco días pero de sol a sol, el artista callejero Óscar San Miguel, Okuda, ha convertido el edificio de la asociación de vecinos de Cueto, frente al colegio Vital Alsar, en una obra de arte.

Esta iniciativa, que se completará con el edificio del propio centro educativo, está protagonizada, al menos en su origen, por Inés, una niña cuyo anhelo era que el grafitero cántabro pintara su colegio.

Con ese objetivo, para recaudar fondos, hizo un cómic que más tarde vendió en un mercadillo y, a los 74 euros iniciales que consiguió Inés, la Ampa del centro sumó 1.500 más e incluso la asociación de vecinos puso también su granito de arena.

Después se unió todo el colegio, que contagiado por la pequeña llamó la atención de Okuda durante su exposición navideña en el Palacete del Embarcadero de Santander, con un vídeo que, según reconoce el artista, le pareció "brutal".

A partir de ahí el centro inició una campaña de 'crowfunding' que en menos de un mes ya había conseguido los 23.000 euros necesarios para acometer la actuación con aportaciones provenientes de una veintena de países.

"Lo hago por ellos y por el barrio", señala el grafitero, quien destaca la forma de trabajar del colegio Vital Alsar porque pone al niño "en el centro" de la educación.

Okuda, que no comulga con el enfoque educativo habitual, cree que el objetivo de los colegios tradicionales es convertir al alumno en "una pieza más del sistema".

Por eso, desde el pasado lunes, subir la cuesta de Mataleñas a Cueto por la calle Inés Diego de Noval ha sido el pasatiempo de muchos vecinos de la zona, que han podido ver cómo Okuda cogía y dejaba botes de pintura para dar forma a sus coloridas figuras.

"La parte más importante de mi trabajo es transformar espacios grises y entornos tristes en espacios un poco más coloridos y vivos, sobre todo por la gente que los habita", asegura.

Todo ello lo corrobora a Efe el director del centro Vital Alsar, Fernando Diego, que cree que los niños, al ver la obra de Okuda, se impregnan de su arte, se contagian y se ilusionan en todo lo que hacen.

"Cuando vio cómo funcionábamos se quedó enamorado y dijo que le gustaría dejar el colegio tan bonito por fuera como lo es por dentro", recuerda Diego.

Además, explica que la campaña de financiación, que sigue activa, lleva unos 27.000 euros recaudados, por lo que faltan otros 3.000 para conseguir el monto total.

El director del centro reconoce que le gustaría que se culminara el trabajo con las tres fachadas que hay frente a un lateral del colegio, que de momento será el siguiente en pasar por chapa y pintura.

Una iniciativa que Okuda y su equipo han llevado a cabo de forma altruista, con la ayuda del Ayuntamiento de Santander, el Gobierno regional o Corema 21 para acondicionar el espacio y de Sprays Montana, para disponer de pintura.

Respecto a su futuro, el artista cántabro tiene un sinfín de citas en múltiples países, entre ellos Rusia, Francia, la República Checa o Estados Unidos.

De hecho, será en 2020 y en San Francisco (Estados Unidos), donde Okuda, si finalmente se cierra el proyecto, realizará "lo más grande" que ha hecho: una escultura llevada a la arquitectura. EFE

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