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El Diario de Cantabria

ARQUEOLOGÍA

La Cueva del Copillo de Noja, un posible enterramiento de la Edad de Bronce, según un estudio

El estudio, de Ana María Cueto, ha sido financiado por el Ayuntamiento de Noja y cuenta con el visto bueno de la Consejería de Cultura.

Mandíbula humana de la Cueva del Copillo. / ALERTA
Mandíbula humana de la Cueva del Copillo. / ALERTA
La Cueva del Copillo de Noja, un posible enterramiento de la Edad de Bronce, según un estudio

La Cueva del Copillo de Noja pudo haber sido un lugar de enterramiento en la Edad de bronce, según plantea un estudio financiado por el Ayuntamiento y realizado por Ana María Cueto con el visto bueno de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte.

Si esto se confirma, se trataría del primer yacimiento arqueológico de cronología prehistórica que se localiza en el Monte Mijedo, ha informado en un comunicado el Ayuntamiento.

Los resultados de un estudio confirman la existencia de una estratigrafía arqueológica que demuestra la ocupación humana en el pasado en la cueva del Copillo 1, una cavidad de pequeñas dimensiones descubierta por un grupo de aficionados que se encuentra en la ladera Sur del Alto del Copillo, en el extremo occidental del monte Mijedo.

La cavidad se abre a unos 70 metros de altitud y en la actualidad su acceso es dificultoso debido a la vegetación cerrada que existe en la ladera del monte.

Según el estudio, lo que hoy está cubierto de eucaliptos fue en época prehistórica un encinar cantábrico compuesto por la encina y acompañado de otras especies más minoritarias como el laurel, el labiérnago o el brusco.

Los trabajos que recoge el documento firmado por Cueto Rapado tuvieron lugar entre agosto y noviembre de 2017, cuando se procedió a lavar el sedimento que se excavó en el trabajo de campo realizado en julio del mismo año.

El lavado con agua ha permitido reconocer y recuperar restos arqueológicos, como huesos, instrumentos líticos y de hueso, conchas de moluscos marinos, objetos de adorno.

Así, durante la excavación se extrajeron un total de 86 cubos y entre los materiales extraídos en esta cavidad se encuentra una mandíbula humana y una punta de bronce con pedúnculo y aletas que se adscribe a la Edad de Bronce y procedente del material entregado por los descubridores del yacimiento.

Tras el análisis antropológico se ha constatado que, al menos durante uno de los momentos de ocupación de la cueva, ésta se utilizó como lugar de enterramiento, un uso sepulcral de este tipo de cavidades durante la Edad de Bronce que está "ampliamente documentado en el Cantábrico", según se señala en el informe.

El estudio desprende que tanto humanos como animales contribuyeron a la formación y modificación del paquete sedimentario del Copillo y que, aunque la excavación no ha llegado hasta el fondo de la cavidad, y a falta de dataciones concluyentes, algunos resultados apuntan a una ocupación humana prolongada en el tiempo, según ha informado el Ayuntamiento.

A la espera de las dataciones de C14, se parte de la hipótesis de que existe un primer nivel mesolítico (nivel 4) muy rico en conchas e industria lítica.

Esta ocupación estaría restringida a la zona de la entrada y posiblemente se extendería al exterior de la cueva, que aún está sin excavar.

Por su parte, en el nivel 3 han aparecido restos humanos, así como moluscos marinos, aunque en número mucho más reducido.

En la parte más cercana a la boca, los ocupantes que llegaron tras la formación del nivel 3, llevaron a cabo la excavación de una fosa que cortaba completamente el nivel, llegando hasta el nivel 4.

Tanto la fosa como el nivel 3 estarían rellenos/cubiertos por el nivel 2, en el que aparecen un elevado número de restos humanos, según ha informado en un comunicado el Consistorio.

De esta manera, y según la hipótesis del equipo de trabajo, el nivel mencionado podría ser un enterramiento, posiblemente de la Edad de Bronce. Esta teoría vendría apoyada por la punta de bronce entregada por los descubridores.

Por su parte, el estudio antropológico de los restos humanos, a cargo del Doctor Edgard Camarós, confirma que se ha hallado un incisivo, un premolar y un molar, y que la morfología de la mandíbula y el estudio biométrico permiten saber que pertenecía a un individuo masculino con una edad comprendida entre los 45 y 55 años.

El estudio de los demás restos recuperados será fundamental permitirá saber más acerca de las prácticas funerarias de estos grupos humanos.

Actualmente, se están realizando labores de limpieza y catalogación del material procedente del sedimento de la cueva con el fin de obtener un inventario. Además, el análisis del metal ya está en curso.

Esta actuación arqueológica que ha contado con la financiación del Ayuntamiento de Noja se ha realizado bajo la dirección de María Ana Cueto y ha contado con la participación de Edgard Camarós, Miriam Cubas, Jesús Tapia, Inés López, Esteban Álvarez, Pau Sureda, Marián Cueto y Sara Núñez.

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